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Una de las características que mejor definen el tango es su coreografía. El tango tuvo su origen en el movimiento del baile negro, en esas figuras tan peculiares que se definieron como el corte y la quebrada. Eran estas figuras creadas por los negros en su baile suelto. El bailarín detenía su avance bruscamente, y esto era el corte para realizar movimientos bruscos en los que quebraba su cuerpo. De ahí la expresión “quebrada” para definir este movimiento. Estamos en el negro y sus bailes. El compadrito, nuevo habitante de los arrabales, producto de la inmigración, iba a adaptar estas figuras en una nueva danza de la pareja abrazada. Aparecerían aquí esos movimientos, pero de a dos en un solo abrazo y con una música que en principio no debe haber sido el tango, sino cualquier otro baile de la época. Y esta danza habrá provocado, seguramente, la necesidad de una música hecha a medida. Y mazurcas, habaneras y milongas se habrían transformado aceleradamente en un nuevo género: el tango criollo. Este baile fue adoptado en principio por gente de pocos recursos económicos, y seguramente no se bailaba sino en locales muy mal vistos por la sociedad de la época. Ubiquémonos en 1880 aproximadamente. El tango se bailaba en las "Academias", que venían a ser locales en los que además se bebía y se escuchaba música. Estas casas eran atendidas por camareras y no distaban mucho de ser prostíbulos. Iban a pasar más de 20 años hasta que el tango, ya definido como una danza original comenzara a introducirse en las casas del Buenos Aires de entonces. Claro que en aquellos años iniciales, el tango tenía una coreografía muy diferente a la actual. Sus movimientos eran más aparatosos y exagerados. Tenía mucho más cerca aquella influencia negra, casi circense. |
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Con los años se iba a ir alisando, perdiendo esa acrobacia de los primitivos para ganar en elegancia al irse adueñando de los salones que años después mostrarían un espectáculo diferente, en el que multitudes iban a bailar con parejas sincronizadas en comunión con una música que iba a perder su forma inicial para ganar en sentimiento y emoción. sergiotango
LA
DANZA
LAS CASAS DE BAILE Una vez afianzado el tango, con su estructura musical bien definida, aparecerían las casas de baile en las que con la participación de un pianista, se organizarían fiestas privadas sobre la base de un repertorio tanguero. La casa de Laura, en Paraguay y Pueyrredón, y la de María la Vasca, en Carlos Calvo y Jujuy fueron las principales. Generalmente se realizaban bailes organizados para clientes adinerados. Se garantizaban tangos y mujeres. En una de esas reuniones se estrenó en 1897 el tango “El Entrerriano” de Rosendo Mendizábal. Rosendo era un pianista muy celebrado en aquel tiempo. Solía intervenir con frecuencia en aquellas "tenidas” de tango. Y en unas de esas reuniones estrenó su tango que dedicó a un estanciero de Entre Ríos que había concurrido a la fiesta. Este hecho era habitual y siguió siendo así por muchos años. No era raro que el destinatario de la dedicatoria agradeciera al compositor con un reconocimiento económico.
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Así como se bailaba el tango en casas coquetas y con gente de dinero, en los barrios humildes el escenario era el patio. Generalmente los bailes eran “de formativo", es decir que los concurrentes aportaban una consumición que servía para contratar a los músicos y solventar los gastos a los que obligaba la reunión.Paralelamente se instalarían “las Academias". Eran lugares de baile en los que se pagaban unos centavos por pieza bailada. Estaban ubicadas en barrios diferentes. Pero el mayor esplendor llegaría a fines de la década del diez, con el apogeo del tango en las lujosas salas del cabaret El Abdullah Club, L'Abbaye Montmartre, Royal Pigalle, Tabarís y Chantecler, entre otros nombres que dan jerarquía a una época. Grandes orquestas se destacaron en esos salones donde se estrenaron, además, grandes tangos. Tenemos que mencionar dos salones que tienen bien ganado su lugar en la historia del tango: Hansen y Armenonville. En este último comenzaría la trayectoria ante el gran público, Carlos Gardel. LOS BAILARINES Dentro de la mitología tanguera, el bailarín de tango es un personaje de gran trascendencia. Admirado como pocos, no tuvo sin embargo el reconocimiento económico que lograron otros cultores del tango. Ahora, gracias al espectáculo “Tango Argentino", el tango como danza ha conquistado el mundo. Y para los bailarines se han abierto insospechadas fuentes |
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La crónica tanguera reconoce como un pionero del tango a Filiberti, padre de Juan de Dios Filiberto. a quien se consideró el primer bailarín de tango de prestigio, allá por el año 1885. Ya, en este siglo, se conocen los nombres de aquellos bailarines que sentaron fama pero de los cuales lamentablemente no nos queda testimonio ya que no hay filmaciones de sus bailes. Se menciona, como uno de los grandes a “el Mocho” Undarz, así llamado por faltarle un dedo, que bailaba con “LA portuguesa", el Flaco Falfredo, Pablo Lento, El Tarila José Giambuzzi, Attilio Supparo. El rengo Cotongo, el Vasco Aín. gran difusor del tango bailado a principios de siglo a quien sucedió otro gran bailarín y difusor de nuestra danza: Bernabé Simara. Todos coinciden en considerar como el más grandes de los bailarines a “El Cachafaz” Benito Bianquet. Este bailarín está considerado como el mejor de su época y, fortunadamente, nos han quedado algunas escenas filmadas de su forma de bailar. El tango que bailaban estos pioneros era pleno de figuras, las clásicas eran los cortes y las quebradas. Si lo vemos hoy nos parece casi una exageración. En los años posteriores, y, sobre todo en la década del '40 el tango se alisó, se hizo menos espectacular y tal vez más elegante. Este proceso comenzó a gestarse hacia 1920 en los cabaret del centro. Francisco Canaro, testigo presencial de todo aquello, en su libro “Mis Memorias” hace un colorido relato del tango bailado en el Pigalle de la calle, dónde él tocaba con su orquesta. Dice Canaro: “Puede decirse que el Pigalle se convirtió en academia del tango porqué allí se daba cátedra de la danza y se bailaba maravillosamente bien. Y aunque esta danza se meció en cuna de arrabal, progresó y se difundió rápidamente palmo a palmo, escalando posiciones hasta adueñarse de la muchacha porteña. Sentó sus bases en el Pigalle entre la flor y la nata de la juventud trasnochadora, que hizo del tango un verdadero culto. Lo bailaban con una seriedad religiosa, con un compás metronómico y una elegancia impecable no exenta de filigranas que jamás perdían el compás. Y, guay, del extranjero que borracho bailara a contramano saliéndose de la rueda e interrumpiendo la armonía y la estética de la danza; se le armaba enseguida una tremenda protesta que hacía quedar en ridículo al pobre tipo. |
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Pasó el tiempo y hoy
el tango tiene sus
grandes figuras, que han heredado aquella magia de los creadores. Muerto Lalo
Bello y Virulazo, las cumbres del tango están representadas por Juan Carlos
Copes y María Nieves, Gloria y Eduardo, Mayoral y Elsa María, sin olvidar una
serie de figuras jóvenes que completan un panorama de notables como Miguel Zotto
y Milena Plebs.
sergiotango
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