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El Tango y sus Vivencias !
Por
Miguel Ángel Cárdenas
Publicación del Diario El Comercio - 29 Marzo 2008
Permanencias
Alberto Daniel es un ídolo para
la comunidad tanguera peruana. Este miércoles 26 de Marzo 2008 la embajada
argentina auspició un homenaje por sus 50 años de artista. Participante en
programas de televisión y tanguero imperecedero, continúa con las
celebraciones.
Antes de Gardel, el diluvio. Y
después de Gardel, sus sombras. Alberto Daniel es un orgulloso 'asombrado'
por el máximo maestro del tango argentino. Y así, desde 1968, en que llegó
al Perú, difunde con estilizado y galante desgarro el canto de una música
mayoritariamente melancólica y baile inconteniblemente sensual.

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El barrio donde uno nace es muy importante !
De cuál es usted?
De Villa Ortúzar, a una cuadra de Belgrano.
Mis abuelos por parte de padre y madre son
italianos. En mi casa eran todos tangueros,
inclusive tenía un tío que tocaba el
bandoneón. Y mi padre cantaba muy bien,
aunque no profesionalmente.
::: Y
escuchando aprendió a cantar?
Me hacían cantar en el colegio. Me acuerdo
de uno: "La casita de mi viejo", porque yo
tenía un defecto, no podía pronunciar la 'erre'.
Entonces mi papá les cambiaba la letra a
todos los tangos que había con 'erre'. Ese
tango empezaba: barrio tranquilo de mi
ayer... él le ponía: calle tranquila de mi
ayer. Ja ja ja.
::: Y cómo lo superó?
A
los 10 años jugando al fútbol en la calle,
me caí de espaldas y me rompí la cabeza. Me
llevaron al médico y mi padre le dijo al
doctor que también me curara eso, porque
todo el mundo me vacilaba y ya participaba
en los concursos de cantores de los clubes
de barrio. Y me dijo: "Pon la lengua debajo
del paladar y sopla", hasta que al final me
salió, en tres minutos. Si no, no hubiera
podido cantar.
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Leí en las revistas argentinas de la época
que pasaba un buscador de talentos por casa,
lo escuchó cantar desde afuera y tocó el
timbre para preguntar y así lo descubrió...
Todo fue invención de los periodistas. Ja ja
ja. Por un amigo de mi padre... debuté a los
13 años en radio Belgrano. En esa época la
radio era todo y yo a esa edad tenía la
misma voz que ahora. Yo empezaba: soy un
pibe cantor con alma de ruiseñor. He nacido
en Buenos Aires, por eso, canto en tu honor.
Y la gente pensaba que era un hombre ya. Y
venía a la radio, porque no podía creerlo.

::: Su primer nombre artístico fue Perico
Solar.
Mi nombre verdadero es Antonio José Collia.
Al principio no me gustó Perico Solar, me
sonaba a cantante español o torero. En el
año 54, cuando me escucharon y me hice
popular, en una revista, "Canta claro", la
gente votaba y yo estaba por delante de Hugo
del Carril y Roberto Goyeneche. Goyeneche se
tomaba fotos conmigo, él fue un cantorazo,
no me voy a comparar con él, pero en esa
época yo tenía la fama.
::: "Todo el país está pendiente del debut
más asombroso de todos los tiempos",
titulaban revistas como "La cumparsita".
Hasta que me arruinaron la carrera, no me
dejaron trabajar en salas públicas, tenía
que trabajar de día nomás. Porque era menor
de edad, el juez no lo autorizó. Mi papá no
era peronista y no se quiso afiliar al
partido. Tenías que tener el carnet. Pero a
los 20 años ya cantaba con una famosa
orquesta y estuve en Brasil con Los
Románticos del Caribe, que en el intermedio
hacían shows de tango. Yo terminé mi media,
pero no estudié más, ya cantaba y no podía.
Después me fui a Chile...
::: Cuándo cambió el nombre
artístico a Alberto Daniel?
Yo empecé en el canal 9, en El Club del
Clan, donde cantaban Palito Ortega, Leo Dan.
Allí, a los 18 años, un representante me lo
cambia a Alberto Daniel. Y me gustó, y ahora
mi hijo se llama así, él es el verdadero. Y
a mí todo el mundo me dice Alberto, si me
dicen José o Antonio ni me doy vuelta.

::: Y cómo llegó al Perú?
Me estafaron en Chile, el representante se
fue con toda la plata y nos dejaron a todos
tirados en el hotel sin pagar... Después
tuve que empezar como solista. Entonces me
vino un contrato para Bolivia y en La Paz me
fue pésimo porque llovía todos los días y se
suspendía todo, además de un golpe militar.
Pero me llamó mi padre de Argentina y me
dijo: "Josecito Pace tiene un contrato para
ir a Lima y te está buscando como loco".
Justo Dios me lo mandó. Vine por tres meses
y ya tengo 40 años. Y al casarme con una
peruana vinieron tres niños, que son
peruanos: Solange, Ivette y Alberto Daniel.
Y tengo 4 nietos.
::: La que sería su esposa fue
su admiradora, iba a verlo a los conciertos?
Sí, me casé con ella en 1971. Yo me
presentaba en un restaurante, La Estancia,
que ya no existe, en la cuadra 11 de
Arenales, era la mejor parrillada aquí. Ella
iba porque era cuñada de unos de los dueños.
No le dediqué canciones, pero empezamos a
salir y después nos casamos y ahora quedamos
como buenos amigos. Es una buena mujer. A
ella le gustaba todo lo que cantaba yo, si
cantaba rock también se iba a enamorar.
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Y usted llegó a la televisión
.
Me presentaba en Canal 4, en el programa "Telehipódromo",
con Raúl Serrano. Los domingos, entre
carrera y carrera de caballos, cantaba dos o
tres tangos. Recién en esa época venía el
cantante Enmanuel, el hijo del torero
Rovira. Y hacía sus pininos Rulito Pinasco,
él nos presentaba. Pero también trabajaba de
lunes a sábado, todas las noches. Solo había
cuatro peñas: en la misma Arenales estaba el
Karamanduka, el Tondero, el Chalán, el Tumi,
Canela Fina y parabas de contar. Ahora hay
muchísimas. Esos años había dinero. Claro
que después hubo toque de queda en Lima y la
gente dejó de salir de noche. Pero en
provincias no, y ganábamos más en Chiclayo,
por ejemplo, que en un mes en Lima.
Cantábamos en riguroso esmoquin. Ahora solo
trabajo viernes y sábado.
::: Las hijas, que suelen ser
pegadas al padre, lo iban a escuchar cantar?
No las llevaba yo, era muy estricto con mis
hijas. En esa época cuando entraba a los
baños de los lugares donde trabajaba veía a
gente drogándose. Ahora es peor.
::: Alguna vez se pegó a alguna droga o al
licor?
Nunca a las drogas. Pero preciso tomarme un
par de tragos antes de cantar, un whisky o
ron puro antes de cantar. Es solo una idea,
porque muchas veces no había y canté igual.
Pero aunque te parezca mentira, uno tiene
tantos años cantando y siempre está con los
muñecos. En el Perú siempre la pasé bien,
con buenos músicos como Josecito Pace, él
batió el récord de grabar tangos en 21 long
plays.

::: Usted fundó un restaurante donde tocó el
conocido Domingo Rullo con su bandoneón.
Se llamaba "Caminito". Lo tuve del año 83 al
93, en la cuadra 11 de Larco... Estuve con
el gran Argentino Ledesma por el Día
Internacional del Tango. Y ahí cantaba
tangos Bartola, haciendo sus pininos. Es una
gran amiga, yo iba a su casa en Barranco y
su madre decía: "Llama al blanco, dile qué
quiere que le haga". Hacían su sangrecita,
carapulca. En mi local la hacía cantar
tango.
::: Y cantó también en "La esquina
porteña". ¿Ahí fue con Libertad Lamarque?
Quedaba en un sitio que en esa época era
buenísimo, la cuadra 1 de la avenida Brasil,
por la plaza Bolognesi. Se llenaba. Fueron
los mejores cantantes. Pero Libertad fue al
Tumi. Canté con ella, tenía esa foto, pero
me la robaron. Era una diva, hablé poco con
ella, porque cuando vino aquí ya era una
señora de mucho más de 70 años y cantaba tan
bien. Pero Hugo del Carril sí llego a esa
esquina y donde hoy es el estudio Astros en
la avenida Brasil, en 1981. También canté
con Charlo, un grande que cantaba desde la
época de Gardel. Y con Goyeneche, que vino
contratado por un mes, pero a la semana se
fue, andaba con una mujer que lo tenía loco.
::: Y usted baila tango? Es una
música de una sensualidad bellísima.
No, bailar no. Es muy difícil que encuentres
un cantante que baile. Pero cuando era joven
en una fiesta se bailaba tango y bolero y
era lo mejor porque estabas bien apretadito.

::: En las letras del tango hay mucho
pesimismo y melancolía. Y usted se
caracteriza porque las expresa con
dramatismo elegante. ¿Hay alguna letra que
lo haya calado y sea su tango del alma?
Yo me emociono, pero al ver una película
lloro, al cantar no, solo lo vivo. Y hay de
todo, la mayoría son melancólicas, que son
parte de nuestras vidas. Hay penas, pero
también alegrías. Hay tangos hasta a la
guerra, la luna, el sol. También "Volver":
Con la frente marchita las nieves del tiempo
platearon mi sien, sentir que es un soplo la
vida, que veinte años no es nada que febril
la mirada... "Caminito" es el tango que más
me piden, después "Malena", "Yira yira":
verás que todo es mentira, verás que nada es
amor. Y "Uno" de Discépolo, cuando empiezo:
Si yo tuviera el corazón... si yo pudiera
como ayer querer sin presentir, es posible
que a tus ojos que me gritan tu cariño los
cerrara con mis besos, hago parar la
orquesta y todos cantan.
Uno no se
podrá ir del escenario sin "Cambalache".
Pero me parece que si hay un tremendo tango
es "Malena", que adaptó Calamaro con sus
penas de bandoneón: solo sé que al rumor
de tus tangos, Malena, te siento más buena,
más buena que yo. Con
"Cambalache", Discépolo es el Julio Verne
del tango. En el año 36 dijo: Que el mundo
es y será una porquería ya lo sé, en el 506
y en el 2000 también, que siempre ha habido
chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y
amargaos... Y seguimos así en el 2008. Ahora
bien "Malena" ¡es un tangazo!
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